Percusión corporal
La percusión corporal es una forma diferente de trabajar conceptos musicales complejos sin la necesidad de gastar dinero en instrumentos o ni siquiera en unas instalaciones determinadas ya que se puede realizar, sin ningún inconveniente, en un aula normal y corriente. En las sesiones que hemos tenido hasta ahora se ha hecho hincapié en la necesidad de realizar ritmos más o menos sencillos, algo que quizás resulta más complejo para los que tenemos estudios de música profesionales o superiores ya que nos es más complejo adaptarnos a lo que es fácil para aquellas personas que no los tienen. Es muy importante que se repita una estructura sencilla y que sea intuitiva y que la representación de los ritmos sea clara y legible, ya que así facilitaremos que se pueda realizar de manera correcta cuanto antes al interiorizar los estudiantes la situación de las partes de su cuerpo que intervienen en un espacio rítmico determinado, así como la consecución de estas.
Por convenio, acordamos realizar una pequeña partitura a 2 por 4 y de 8 compases de duración con un indicador de repetición al final ya que está demostrado de repetir el mismo ritmo dos veces ayuda a comprenderlo mejor (no obstante, este se realizará todas las veces que se quiera ya que es bastante improbable que con dos vueltas vaya a salir perfecto). Situaremos la "instrumentación" (la cual consiste en: chasquear los dedos, dar palmas, golpear los muslos con las manos y golpear el suelo con los pies) acorde con el esquema corporal, de forma que las palmas nunca irán en una línea por encima de los pies, por poner un ejemplo, ya que de forma contraria sería mucho más complejo para el alumnado. Se puede, además, colorear cada línea de pentagrama con un tono diferente para ayudar a la comprensión de la partitura. A continuación dejo el ritmo que he elaborado para explicar después el fundamento que se esconde detrás:

Como se puede observar he mantenido la estructura siguiendo el esquema corporal así como he cumplido con el resto de convenios acordados. Si nos paramos un poco y dividimos en 4 partes la partitura salta a la vista que la estructura se repita de forma que siempre vamos a avanzar de abajo hacia arriba y luego bajar otra vez un poco, como una parábola coja, podríamos decir. De este modo va a ser mucho más sencillo para el alumnado realizar el ritmo ya que es mucho más intuitivo. He introducido algún silencio por que es interesante trabajar la música en cuanto que también lo es en los momentos de silencio, saber apreciarlos, mantener el tempo y comprender su situación en el espacio.
El único punto en el que puede haber conflictos es en el último compás ya que introducimos un silencio de corchea, algo que dependiendo del curso en el que estemos trabajando puede ser más o menos innovador o incluso encontrarse fuera de lugar (esta percusión corporal está planteada para el alumnado de 5º-6º de primaria, aproximadamente, aunque dependiendo de las características de nuestra clase también se puede trabajar en 3º-4º siempre que dispongamos de un poco más de tiempo). No obstante, a lo largo de toda la partitura vamos a tratar la corchea con dos semicorcheas, el "ti-tiri" o el "tiri-ti" según Kodály, lo cual tiene como propósito prepararnos para ese último compás y esa comprensión de los tiempos más específica y precisa. De este modo, este compás se puede comparar con el 4º ya que es igual salvo por el silencio, algo que, evidentemente, está hecho a propósito para facilitar el proceso de aprendizaje.
Por convenio, acordamos realizar una pequeña partitura a 2 por 4 y de 8 compases de duración con un indicador de repetición al final ya que está demostrado de repetir el mismo ritmo dos veces ayuda a comprenderlo mejor (no obstante, este se realizará todas las veces que se quiera ya que es bastante improbable que con dos vueltas vaya a salir perfecto). Situaremos la "instrumentación" (la cual consiste en: chasquear los dedos, dar palmas, golpear los muslos con las manos y golpear el suelo con los pies) acorde con el esquema corporal, de forma que las palmas nunca irán en una línea por encima de los pies, por poner un ejemplo, ya que de forma contraria sería mucho más complejo para el alumnado. Se puede, además, colorear cada línea de pentagrama con un tono diferente para ayudar a la comprensión de la partitura. A continuación dejo el ritmo que he elaborado para explicar después el fundamento que se esconde detrás:

Como se puede observar he mantenido la estructura siguiendo el esquema corporal así como he cumplido con el resto de convenios acordados. Si nos paramos un poco y dividimos en 4 partes la partitura salta a la vista que la estructura se repita de forma que siempre vamos a avanzar de abajo hacia arriba y luego bajar otra vez un poco, como una parábola coja, podríamos decir. De este modo va a ser mucho más sencillo para el alumnado realizar el ritmo ya que es mucho más intuitivo. He introducido algún silencio por que es interesante trabajar la música en cuanto que también lo es en los momentos de silencio, saber apreciarlos, mantener el tempo y comprender su situación en el espacio.
El único punto en el que puede haber conflictos es en el último compás ya que introducimos un silencio de corchea, algo que dependiendo del curso en el que estemos trabajando puede ser más o menos innovador o incluso encontrarse fuera de lugar (esta percusión corporal está planteada para el alumnado de 5º-6º de primaria, aproximadamente, aunque dependiendo de las características de nuestra clase también se puede trabajar en 3º-4º siempre que dispongamos de un poco más de tiempo). No obstante, a lo largo de toda la partitura vamos a tratar la corchea con dos semicorcheas, el "ti-tiri" o el "tiri-ti" según Kodály, lo cual tiene como propósito prepararnos para ese último compás y esa comprensión de los tiempos más específica y precisa. De este modo, este compás se puede comparar con el 4º ya que es igual salvo por el silencio, algo que, evidentemente, está hecho a propósito para facilitar el proceso de aprendizaje.

Comentarios
Publicar un comentario