Presentación

Comenzamos la clase práctica mediante juegos de presentación, muy útiles para conseguir que el alumnado comience a conocerse y pierda la vergüenza inicial, que en el caso de las personas más tímidas, esta puede llegar a ser toda una barrera para la socialización y para la integración dentro del grupo.

Empezamos con un círculo de presentación en el cual se deben memorizar los nombres de las 5 personas siguientes, de donde son, qué les gusta... dependiendo de como se hayan presentado. Esta actividad sirve sin duda al docente como introducción a lo que no vamos a hacer bajo ningún concepto en la asignatura de expresión corporal ya que es un reflejo de la Educación Primaria en la actualidad ya que recoge la máxima de: permanece quieto, memoriza y repite. Como podemos experimentar por nosotros mismos, este método no funciona en absoluto ya que al acabar no somos capaces de recordar a todos nuestros compañeros y compañeras, donde viven, o ya no digamos como se definen o qué les gusta. Además, esta actividad plantea otro problema, y es que es complicado definirse en un par de palabras o mediante nuestros gustos más básicos. Esto no solo puede provocar que nos copiemos unos a otros, como precisamente ocurrió, si no que además algunos quedan directamente relacionados con aquello que dijeron sin ser algo demasiado significativo ni definitorio de sus personalidades, por ejemplo: me llamo X y me gusta la paella.

En el segundo círculo de presentación que llevamos a cabo comenzamos a añadir características propias de la asignatura como cantar y bailar. De este modo, nos presentamos cantando y haciendo una pequeña danza que después debe ser repetida por todo el grupo y así sucesivamente hasta acabar. Sin duda esto es mucho más entretenido que el anterior ejercicio y fomenta que el alumnado se implique mucho más, perdiendo poco a poco la vergüenza y pasándoselo bien. No solo esto, podemos comprobar que los nombres de nuestros compañeros y compañeras, poco a poco, comienzan a quedársenos grabados sin demasiado esfuerzo.


En el tercero aplicamos una dinámica denominada "la telaraña" en grupos pequeños y con la ayuda de un cordel bastante largo. La actividad consiste en lanzar el cordel a la persona que tu quieres que se presente mientras agarras el extremo. Cada vez que alguien se presenta acompañando sus palabras con algún gesto característico el resto tienen que repetirlo. Una vez todos se han presentado se hace la misma operación hacia atrás, hasta que la telaraña vuelve al primero que la tuvo. De esta forma, se da la oportunidad de que sea el propio alumnado quien va eligiendo quien se presenta permitiendo así que se empiecen a mostrar los intereses de unos por otros y que al mismo tiempo todo se sientan integrados en la clase.



En la cuarta actividad de presentación también nos colocamos en círculo, pero está vez toda la clase, y se canta la siguiente canción dando palmas:

"si X no quiere bailar, será por que tiene sabañones (x2)
vamos X, vamos X, ponte a bailar (x2)"





Un alumno es elegido y empieza en el centro mientras los demás cantan los dos primeros versos. En el tercer verso el alumno en cuestión hará un baile y en el cuarto verso todos los demás deberán repetirlo. Finalmente el alumno elige a uno de sus compañeros para que ocupe su lugar y así sucesivamente hasta que todos se hayan presentado. Al igual que en la telaraña esta dinámica permite que el alumnado sea el que elija y no se impongan un orden determinado lo cual resulta mucho más estimulante y divertido fomentando además la improvisación al no dar demasiado tiempo a pensar el baile que cada persona hará en el centro.


Estas tres actividades (la primera no la cuento) se muestran como una forma mucho más dinámica e interactiva para conseguir romper la vergüenza inicial y empezar a crear lazos afectivos en el grupo de pares. Sorprendentemente, además de ser actividades no solo entretenidas si no que muy divertidas y además sencillas de realizar ya que no se requiere de material prácticamente, puedo afirmar sin temor a equivocarme que funcionan, o al menos funcionaron, en mi caso. Fue curioso llegar a casa y darse cuenta de que estos bailes y canciones habían reforzado mi aprendizaje sin yo percibirlo, de manera que los nombres que de otra forma no habría podido recordar se habían quedado grabados en mi memoria y no solo eso, si no que además guardaba un buen recuerdo de la sesión y de la actitud de mis compañeros, sintiéndome mucho más cercano a aquellos que no conocía anteriormente, es decir, las compañeras de Educación Infantil.

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